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11.12.11

Long time no see

Diciembre es un mes duro.
Es casi verano. Llegan las fiestas. Llegan los cumpleaños. Llegan los finales.
Diciembre es un mes extraño.
Todo el mundo se replantea su vida en diciembre. New year resolutions, "Este año va a ser distinto" and all that crap.
Todo el mundo hace balance en su cumpleaños. A los 30 ya hice esto o aquello. Me falta tachar de la listita de ToDo's esto, aquello y algo más.
Bueno, ahora imaginate que tu cumpleaños está a pasitos de fin de año. Y multiplicalo porque el 26 de diciembre de hace dos años, a tu vieja se le ocurrió morirse.
Que se yo. Es raro todo.
Siento que debería estar más triste. Y siento que debería estar más contenta. Y creo que tendría que celebrar los treinta a lo grande, pero también siento que ya es hora de dejar de mentirle al mundo y asumir que siempre fui una vieja atrapada en el cuerpo de una persona más joven.
Siento que quiero dejar de ser el relator, y empezar a estar en la cancha.
Creo que por eso no estuve escribiendo tanto, pero tampoco tengo la sensación de haber hecho demasiado. Nunca tengo la sensación de estar haciendo lo suficiente...
No sé qué hago con mi tiempo. No sé qué hago, y siento que no hago nada... Y estoy cansada de escuchar que la gente me diga "vos multiplicás el tiempo como panes... no sé cómo hacés tantas cosas".
Quisiera ser esa persona que todos creen que soy.
Por ahí pido eso cuando sople las treinta velitas.

18.11.11

Click

Creo que finalmente entendí:
Para encontrar mi lugar en el mundo, tengo que amigarme con el hecho de ser mujer.
Ayer me terminó de caer la ficha, y se me puso la piel de gallina.

Es que nunca quise ser Minita...

8.11.11

Funny you should say that...

"... Y esa hiper-adaptabilidad, hace que termines siempre justificando las acciones del otro"
- Si. Es un rasgo muy materno, ese. Poner siempre por delante las necesidades y los deseos del otro... Es ideal para vivir insatisfecha, nada te viene bien, la culpa es de los demás...
"Es que de entrada te están debiendo."
- ...
"..."
- Andá anotando cómo me vas a devolver lo tuyo.

2.11.11

Tu jod, or not tu jod

Antes que los hechos; vale aclarar que mi suegra vive sola, a 400km de casa.

Lunes, 10:00a.m.
Charla telefónica con Marido:

M: "Mamá dice que no va a pasar el miércoles a casa"
Ce: Por?
M: "Dice que no quiere jode a nadie [...]"

Mismo lunes, 03:30p.m.
Charla telefónica con Marido:

M: "Mamá se cayó en la bañera"
C: ...
M: ...
C: Qué discreta resultó tu vieja para no joder, no?



Nota: Ninguna suegra resultó herida durante la confección de este post.
Y le deseamos una prónta recuperación a la madre de mi media papaia. No sea cosa que me cambien la cerradura de casa.

13.10.11

Alt+F4

Escape.
Fuga.
Quiero huir de mi cuerpo y colgarme de la luna en pleno equinoccio.
Rajar.
Turrita, rajar.
Cómo me escapo de todo?
De qué me disfrazo para pasar desapercibida en el ecuador de tu parálisis.
Soy ira y tifón en una playa desierta.
Y soy arena.
Y pez.

Estoy pidiendo a gritos que alguien me desconecte, pero parece que ya es tarde.
Nadie me escucha.

3.10.11

My plate is full, and it's not even midday

Será posible que unas semanas en el lado oscuro de la luna me hagan estar más conforme conmigo, con quien soy, con lo que estoy viviendo?
Porque el lado oscuro no es tan oscuro, pero como dice Fede, me despersonaliza.
No soy si no hago.
Soy en acto, función temporal.
Soy una hipérbole psicodélica en cláve de Fa.
Me impresiona lo mucho que me definen mis actos, y siento que estoy al borde.
Y desde acá, llego a ver mi asíntota.

20.9.11

Comfy

Le doy vueltas a cómo referirme al día en que mamá se murió.
Peña decía que "fallecer" es un verbo horrible, que la gente se muere y punto. Y le doy la razón, porque fallecer es una palabra blandita, babé. Es una palabra de algodón, que no encaja del todo con el impactante y abrupto acto de morirse...
Y mientras les doy vueltas a las palabras, sigo pensando que estoy transitando un momento de crisis.
Todo tiene que ver con la muerte de mamá.
Creo que la muerte de mamá es el epicentro de todo.

En este momento, pongo todo en duda y no estoy segura de nada. O casi nada.
Creo que tengo una sola certeza: Estoy "cómoda".
Pero dicen por ahí que no hay sensación más peligrosa que la comodidad.
Dicen por ahí, y creo que tienen razón.

12.9.11

Snooze

Estoy cansada.
No me siento bien. No sé si me siento mal.
Fuimos a Suarez el fin de semana y me pasé el domingo hecha un ovillo y queriendo llegar a casa para poder llamar al médico.
Llegamos y el médico vino, me dio mal la receta, me dijo que me iba a recuperar en tres días pero me dio reposo por uno, y fue todo muy extraño. Me acordé de los médicos que vinieron a ver a mamá. Que se yo, como que ya no confío en el sistema... Y por buenas razones.
Me pasé el lunes en cama y ya no sé si me siento mal porque estoy agotada de estar horizontal, o si me siento mal porque tengo rinofaringitis, whatever that is.
Y encima tengo que hacerme estudios que no quiero hacerme. Y me siento parte de un ensayo clínico, una bacteria en un petri dish. Y el tercer día tenés que sacarte sangre. Y al quinto pasarte esta pomada y ponerte un bonete marrón. La única cosa de la que siempre me sentí dueña fue mi cuerpo, y ahora siento que ni siquiera eso tengo. Y pienso en la vejez, y que va a pasar cuando esa afirmación sea algo permanente.
La vida es algo tan extraño...
Me acuerdo de mamá.
Veo un video en tu-tubo con gente que ríe y me angustio. En otro link hay un chico que les agradece a extraños por haber pasado un año hermoso, y me hace llorar.
Alguien me sugiere comer panqueques mientras ayuno, porque mañana quiero ver si puedo ir a sacarme sangre para unos estudios.
Un virus en un portaobjetos.
Un pingüino en el zoo.
Por ahí es mejor seguir durmiendo...

24.8.11

Planking

Estuve dos semanas sin poder hacer yôga por razones de fuerza mayor.
Principalmente la fuerza mayor que hice al levantar una escalera de madera, cuando claramente no debería ni levantar las bolsas pesadas del super. Una Looser con caps-lock.
El highlight de la situación es que me jodí la espalda una semana después de haber ido a ver a mi especialista en columna. Tengo una discopatía desde hace unos años, porque me pasé de lista tratando de mover de lugar un disco de arado de unos 30 kg. El por qué tenía un disco de arado en un dos ambientes en pleno Almagro no viene al caso (?). La cuestión es que hacía una semana que mi traumatólogo me había visto “perfecta”, y justo el día anterior me había hecho la resonancia para corroborar que, más allá de sentirme superbién, nada se hubiera roto de más. Vale aclarar que mi cuadro no puede mejorar NUNCA (sisi, so sad...), así que mi mejor pronóstico posible es el viejo y querido “Ssstasiguaaaaal!”. Tal es así, que voy un miércoles a hacerme la resonancia. Después de 20 minutos de “TOC TOC TOC TOC TOC TOC” inmovilizada en un tubo apenas más ancho que mi trasero, sigo con mi día. Y el jueves me hago la Hulk Hogan y me rompo toda.

Long story short, porque ya tenía el turno para llevarle los estudios a mi MD, el tipo me dice que no me preocupe, que es normal. Que cada vez que se me ocurra hacer alguna pelotudés semejante, cuando el dolor me permita volver a respirar, voy a tener que dejar de hacer actividad física por unos 10 días.
Y que si ahí el dolor no para (porque la inflamación NO se va, doctor), me puedo empezar a preocupar.
Y llamarlo.
Y putear a Dior y a María Tristísima.

Estoy pensando seriamente tatuarme mi vértebra problemática en algún lugar visible, un lugar como mi frente. Algo así como un gentle reminder de que no soy Van Damme.

8.8.11

Dream a little dream of me

Es raro sentirse ajeno.
Es extraño, pero también es parte de lo que uno es, what you’ve become.
De repente ya no te gusta la misma ropa. Ya no te emociona la misma música. No podés ver más pelis de un género o dejás un hábito de toda la vida para volcarte a otro que nada que ver, pero que surge como de la nada.
Y así, como quien no quiere la cosa, dejás de estar con el mismo grupo de gente. Dejás de verlos, dejás de confiarles tus secretos. Dejás. A veces hay un hito en su historia compartida que hace de punto de fuga de esa amistad, y se deshace el vínculo. Y las paredes se vuelven cada vez más finas, hasta que son transparentes y dejan de cumplir su función… Y se transforman en sólo recuerdos.
Y uno se acostumbra, y empiezan a crecer “callos” emocionales, una especie de dureza espiritual que evita que nos joda ver que esa gente que uno consideraba sus amigos sigue reuniéndose con gente que uno quiere, cuando uno ya no es parte del elenco principal. Y dejás de ver ciertas series. Y te olvidás de que tenías esos discos.
Y dejás.
Y te genera un sentimiento un poco extraño, como cuando tenés un agujero en la media que nadie ve pero que vos sabés que está.
Y es un poco incómodo.
Pero todo está bien. Tenés otro par.